22 de octubre de 2010

Ga hoole: la leyenda de los guardianes

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Es curioso el efecto que está causando esta película en mucha gente. He leído críticas de todos los colores, pero me hace gracia leer en diferentes medios o en críticas de anónimos cosas como "está muy bien, pero es aburrida" o "maravillosa, aunque la historia es floja". En fin, que Zack Snyder se ha currado una de dibujos a lo bestia, con patadas en 3D, luchas en el aire, movimientos a cámara lenta, giros de cámara tipo Matrix, cielos y paisajes alucinantes... pero ha dejado que el guión lo hiciera su sobrino (el listo no, el otro).

"Ga Hoole: la leyenda de los guardianes", no pasará a la historia como una de las mejores películas de animación, pero hay ciertos detalles que podríamos rescatar, como los ya mencionados... todos relacionados con la técnica de la que ya había hecho gala en "300". Y es que esta cinta me parece muy madura en cuanto a la realización, los efectos especiales, la ambientación (a ratos muy oscura para lo que suelen ser estos filmes), la épica de la historia... en fin, que la podríamos comparar con "Braveheart" o la propia "300" si hubiera sangre y algunos miembros descuartizados. En cambio, el relato me parece de lo más sencillo, plano e incluso ridículo. Y creo que no se trata de intentar ver la historia desde el punto de vista de un niño y excusarse en ello para defender lo flojo que es el guión. Hemos visto ya muchas películas de Pixar teóricamente destinadas a niños y en las que los adultos hemos podido sentirnos reflejados, identificarnos con los protagonistas, sufrir o divertirnos con sus peripecias... Y me temo que en "Ga Hoole" no ocurre nada de esto. Al contrario, es demasiado fácil desconectar, pensar en cómo se lo estará pasando el crío o embobarse con detalles técnicos sin echarle cuenta a la trama.

La historia, por cierto, es la de una lechuza que cae en las garras de un malvado ejército de lechuzas (¿o todo eran búhos?) que quieren dominar a todas los seres de su especie. Por fortuna, las leyendas hablan de unos guardianes a los que el joven lechuzo irá a buscar para que devuelvan la paz y la felicidad al reino.

Aunque los animalitos pueden ganarse hasta cierto punto nuestra simpatía, es difícil sentirse atrapado por la historia. Carece de profundidad y jamás llega a motivar al espectador. Ni siquiera tiene ese punto cómico que esperamos de las películas de animación. La sensación que a uno le deja ya la ha definido el crítico Sergi Sánchez con estas precisas palabras: "Es una película demasiado agresiva para niños y demasiado infantil para mayores". Ni más ni menos.

21 de octubre de 2010

The Town. Ciudad de ladrones

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El segundo trabajo de Ben Affleck como director, después de su prometedor debut con "Gone Baby Gone", quizá no presenta demasiadas mejoras respecto su anterior obra, pero al menos no ha empeorado, que no es decir poco. De hecho, Affleck vuelve a dirigir un thriller ambientado en los bajos fondos de Boston, así que es realmente fácil encontrar paralelismos con "Adiós pequeña, adiós". Sólo que esta vez no ha puesto a su hermano como protagonista, sino a sí mismo.

The Town, que en España ha ganado palabras (The Town. Ciudad de ladrones), es una entretenida cinta cargada de acción, suspense y buenos efectos especiales, que no renuncia a una buena historia y a una importante carga dramática en torno a la situación de barrios marginales como Charlestown. Y lo cierto es que la combinación entre retrato social, drama romántico y peli de acción no le ha salido nada mal al polifacético Affleck.

El relato, que empieza a toda máquina con el asalto a un banco, narra la historia de Doug MacRay, un joven de barrio que tras fracasar en el deporte de élite vuelve a su Charlestown natal y cae en la frenética vida de la delincuencia y el dinero fácil. Su camino parece marcado y la cárcel o la muerte amenazan en un horizonte próximo, pero todo empieza a cambiar cuando conoce a una mujer a la que en principio debía vigilar por haber sido testigo y víctima de uno de sus golpes. Poco a poco las relaciones con su nuevo amor, sus amigos de toda la vida, la policía y su pasado se irán complicando hasta llevarle a callejones sin salida.

El trabajo de Affleck como director (y co-guionista) es complicado, ya que intenta ofrecer una reflexión profunda y no siempre es fácil ir más allá de lo superficial. A ratos podría tacharse de pretencioso o panfletario, pero creo que en general sale airoso de esta difícil tarea de mezclar entretenimiento puro y duro (de persecuciones, disparos y golpes) con una historia cargada de mensaje(s). Merece la pena verla y merece la pena su esfuerzo por hacer algo diferente... algo que pueda recordarnos, aunque sea de lejos, a los Scorsese, Eastwood, Mann, etc. Las interpretaciones, por cierto, están a la altura, incluida la suya.

15 de octubre de 2010

Pa negre

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Desde la terracita de la Plaza de la Virreina, en pleno barrio de Gràcia, ya se podía oler el aroma a buen cine que llegaba desde los Verdi Park. El aire traía cierto regusto a pan, y desde luego no a pan negro... sino a pan recién hecho. Y bien hecho. En la sala de proyección abundaban el buen rollo y la camaradería. Algunos históricos de la prensa se saludaban y se abrazaban después de mucho tiempo sin verse. Nadie quería perderse lo nuevo de Villaronga.

Pa negre, basada en la novela homónima de Emili Teixidor, es la historia de Andreu, un niño enfrentado a un mundo de adultos donde reinan la mentira, la miseria y la traición. Ambientada en la Cataluña rural de posguerra, Pa negre no pretende ser otra película sobre la Guerra Civil. Aquí no se buscan culpables, no se juzga los vencedores ni a los vencidos. Aquí se habla sobre las miserias de la pobreza, la traición a los demás y a uno mismo, la derrota de la esperanza, sobre valores e ideales perdidos. Y todo desde el punto de vista de un niño que se verá obligado a abrazar la madurez a base de empujones.

Recibibida con buenas críticas en el Festival de San Sebastián (donde Nora Navas obtuvo el premio a Mejor Actriz) Pa Negre está siendo aplaudida allí donde va y no es para menos. El reparto entero estuvo presente en la rueda de prensa posterior a la proyección y en sus caras podía verse reflejado el orgullo de haber participado en una película que destaca por encima de la mayoría de producciones del año. Y en ellos, de hecho, reside gran parte de la culpa de ese éxito. A los famosos Eduard Fernández, Sergi López, Laia Marull o la propia Nora Navas, se unen actores no tan conocidos para la mayoría como Roger Casamajor y los dos niños; Francesc Colomer y Marina Comas, ambos debutantes.

Nos encontramos, en definitiva, ante una película redonda, casi perfecta (si a caso pueden criticarse ciertos vaivenes del guión, que deambula en ocasiones alejándose de la trama principal o entreteniéndose en escenas y personajes poco importantes). Ahora falta que el público dicte sentencia y la ponga en el lugar que le corresponde. Me temo, no obstante, que el juicio no será justo. Al final la masa se decantará por la americanada de turno, Pa negre durará 2 semanas en cartelera y la gente seguirá diciendo que nuestro cine no vale nada.

11 de octubre de 2010

La otra hija

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El Auditorio Melià de Sitges no ha dedicado más de 10 segundos de aplausos a "La otra hija" antes de abandonar la sala. Y supongo que sólo estaban justificados por la representación española en las figuras del director, Luis Berdejo, y de la joven actriz Ivana Baquero. Por mi parte, me ha aliviado comprobar que Berdejo, guionista de [REC], no había participado en el guión. Me habría defraudado.

"La otra hija" está destinada a pasar por taquilla sin pena ni gloria. De hecho en Estados Unidos se estrenó directamente en DVD. Y es que esta "nueva hija" aporta muy pocas cosas nuevas al género. En la primera media hora ya podemos recolectar al menos 20 topicazos del cine de terror: mudanza a una nueva casa, padre divorciado a cargo de dos hijos (uno de cada sexo, uno que le sigue el rollo y otro que le detesta...), rincones sospechosos en la casa, algún animal de compañía, un arma que tarde o temprano será utilizada, primeros ruidos, inquietantes alrededores...

El planteamiento es de lo más soso y los intentos por acercarse a otros géneros (drama familiar) sólo entorpecen el avance de una trama que de por sí carece de interés. Con las reglas del juego ya establecidas (las de siempre), la cosa toma algo de impulso en el segundo bloque; Kevin Costner, en el papel de afamado escritor (me pregunto si no habrá otro oficio que sirva de excusa para tener a un personaje mucho tiempo en casa...), empieza a pensar que no ha hecho la mejor compra del mundo al descubrir que en su enorme propiedad hay un montículo que podría ser una especie de antigua tumba india. Curiosamente su hija siente una extraña atracción por el montículo que le impulsa a visitarlo a deshoras. Las sospechas de que algo no anda bien con esa amenazadora montañita se confirman cuando se descubre que la casa tiene un pasado oscuro. Al parecer, unos misteriosos seres ancestrales andan buscando a una nueva reina para su "hormiguero" y han elegido a su hija para tal propósito. El anterior propietario no pudo evitar el fatal desenlace, pero Costner tiene en sus manos esquivar ese destino.

La última media hora es al menos dinámica y convenientemente salpicada de sustos, disparos, seres moviéndose en la noche, niños inquietantes y varias escenas de sangre y mordiscos que merecieron más de una vez los aplausos de buena parte de la concurrencia. El final, muy criticado (he leído por ahí que es "ridículo", que "echa por tierra el resto del filme", que "se les acabó el prespuesto") no es para mi gusto todo lo desastroso que podría ser. Es decir, no es el clásico final hollywoodiense en el que el padre saldría corriendo de la casa con sus hijos de la mano y escaparían en el coche antes de que la casa, el montículo y todo lo relacionado con el lado oscuro fueran devorados por unas oportunas y purificadoras llamas.

Aunque no puedo recomendar "La otra hija", el debut como director de Luis Berdejo me parece prometedor. La dirección es más que correcta y creo que la película se libra de ser absolutamente insoportable gracias a su buena labor. Y no menos meritorias son las interpretaciones de Kevin Costner, Ivana Baquero y el pequeño Gattlin Griffith. Sin estas notas positivas la película habría sido un desastre.

27 de marzo de 2008

Seda

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Empezaré con una recomendación: leed "Seda", la novela de Alessandro Baricco en la que se basa esta película. Mi teoría es que son escasas las grandes novelas que permiten ser adaptadas al cine... al menos con éxito. Seda es una gran novela, un clásico muy recomendable, pero no es una gran película. El filme de François Girard respeta bastante la narración de Baricco, y quizá por eso le falta algo. El mundo interior del personaje y la riqueza literaria no se pueden llevar a la pantalla. Corrijo: se puede, pero no cabe esperar demasiado del resultante.

Seda es una película modesta, de aspiraciones humildes y sencilla en todos los aspectos. Narra la historia de Hervé Joncour, un comerciante francés que emprende diversos viajes al inhóspito Japón del s.XIX para conseguir gusanos de seda. Allí conocerá a una misteriosa joven por la que quedará absolutamente cautivado. Los largos viajes se repiten durante años sin que pueda llegar a satisfacer sus deseos, y los días en su pueblo natal, junto a su mujer, transcurren lentos. Se trata, en fin, de un hombre atrapado entre dos amores: el real y el utópico.

El primer gran problema es el del ritmo. Seda carece de grandes acontecimientos, de puntos de giro, de... acción. No consigue atrapar el espectador o, si lo hace, le deja insatisfecho. La atmósfera es atrayente, también los paisajes, los escenarios, algunos de los personajes resultan misteriosos y uno espera bastante de las situaciones que se presentan, pero decepcionan las resoluciones. No se compensa la espera.

El otro gran problema, a mi parecer, es la interpretación de Michael Pitt y Keira Knightley en dos de los papeles protagonistas. Para mi gusto no transmiten nada y creo que se pierde la identificación con ellos. Tampoco destaca especialmente la japonesa objeto del deseo. Sólo salvaría a Alfred Molina en el papel de mentor. Digamos que importa bastante poco el desenlace de cada historia personal, y no emociona tanto como debería.

En resumen, una película con buenas intenciones pero de pobres resultados. No recomendable para los que buscan entretenimiento puro y duro, desde luego, pero quizá sí para aquellos que quieren ver una historia de amor desde un punto de vista diferente. En todo caso, no dejen de leer la novela.

25 de enero de 2008

Jóvenes ocultos

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Jóvenes ocultos (Joel Schumacher, 1987) pudo pasar al olvido como película mediocre que es, por su sencillísima estructura, sus personajes planos y su planteamiento infantilón. La propuesta del director norteamericano, no obstante, ha obtenido cierto éxito a la larga. Apostó por dar un giro al subgénero de vampiros y hoy en día es, para muchos, una película de culto y la propulsora de grandes títulos de temática vampírica. Sea como fuere, lo cierto es que en su intento de atraer a los adolescentes hacia este tipo de cine, Schumacher logró combinar varios elementos que han hecho que permaneciera en la memoria colectiva como una película diferente, especial.

La historia, desde luego, no es uno de sus puntos fuertes. Lost Boys narra las aventuras y desventuras de dos hermanos que se instalan con su madre (recientemente divorciada) en la tranquila ciudad de Santa Carla. Pronto se hacen eco de los rumores que corren sobre la existencia de vampiros y tienen la oportunidad de comprobar que no son sólo rumores. Unos jóvenes moteros se convierten del día a la mañana en su peor pesadilla. Michael, el hermano mayor (interpretado por Jason Patric), se deja seducir por la joven motera Star (Jami Gertz) y mete de este modo a su hermano menor Sam (Corey Haim) en una disparatada lucha por librarle del "lado oscuro".

Así pues, ¿cuáles fueron esos elementos por los que hoy es recordada? Hubo varios ingredientes (más o menos buscados) que se mezclaron para obtener la fórmula mágica. Uno de ellos, sin duda, fue su tono humorístico, gamberro, informal, desenfadado. Jóvenes ocultos podría compararse con el impacto de "Los Goonies" en el género de aventuras (de hecho Corey Feldman, más conocido como "Bocazas", sale en ambas películas). Se trata de filmes que han sabido mantener los elementos tradicionales y dar por otro lado un aire fresco. Así, en Jóvenes ocultos podemos reírnos con frases como "¡mi propio hermano es un vampiro de mierda, verás cuando mamá se entere!" y al cabo de un rato pasar unos tensos minutos observando a la pandilla de moteros liderados por David (Kiefer Sutherland). Los vampiros ya no tienen por qué estar en castillos y, además, pueden hacer reír sin renunciar a sus dosis de terror nocturno.

Otro de los ingredientes para el éxito (su relativo éxito) fue la estética. Los ochenteros trajes de motoristas, las propias motos, los peinados a la última moda (ahora lógicamente desfasados), la movida nocturna, el alcohol, chicas, playa... conformaron un espejo para muchos jóvenes de entonces y son hoy un cuadro ameno en el que recrearse. Añadamos a esto otro ingrediente: la impresionante banda sonora (con canciones de grupos como Aerosmith) y el menos buscado de todos los elementos: las curiosidades. Con el tiempo han pasado a la categoría de leyenda actores como Corey Haim y Corey Feldman (amigos con el mismo nombre, que fueron estrellas juveniles y luego vieron caer en picado sus carreras). Para ambos fue la última película con la que obtuvieron cierto prestigio. También fue conocido el hecho ocurrido entre Jason Patric y Keifer Sutherland. Tras fraguarse una gran amistad durante el rodaje, el primero le "quitó" la novia al segundo (era Julia Roberts) y las cosas entre ellos no fueron tan bien a partir de entonces.

Resumiendo, Jóvenes ocultos es una película de obligada visión, pero a estas alturas puede dejar indiferente. Para los nostálgicos un apunte: se está preparando "Lost Boys 2: The Tribe", que se estrenará este 2008. Y en esta secuela, más curiosidades: participa Corey Feldman ("Bocazas") y un miembro de la familia Sutherland. Por cierto, no esperéis verla en nuestros cines. Probablemente en ninguno.

22 de octubre de 2007

El Orfanato

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A media película, después de que en la casa se cerrase de golpe la enésima puerta (y todos diésemos el correspondiente saltito), un amigo me comentó a sottovoce: "pa' mí que la casa cae en rampa". Es cierto... y quizá si el arquitecto hubiera hecho bien su trabajo, o si el carpintero hubiese revisado a fondo esas bisagras, o si simplemente alguien se molestase en cerrar de vez en cuando las ventanas, quizá entonces nos evitaríamos algún que otro susto en este tipo de películas. Ahora bien, ¿puede imaginarse alguien un film de terror, con caserón tétrico incluido, sin algún que otro portazo? ¿Y qué me dicen de los ruidos, de esos ruidos que no vienen de ningún sitio concreto y no se pueden adjudicar a nadie ni a nada en concreto? Demasiado tarde para ser el jardinero, demasiado agudo para ser la caldera, demasiado grave para ser el aire. Tampoco pueden faltar los niños. Los niños siempre dan miedo. Yo estaba pensando en tener uno, pero he vuelto a descartar esa opción.

Bromas a parte, en El Orfanato funcionan los viejos trucos (que los hay, y a pares) y los nuevos (que también los hay). El debutante Jota ha demostrado tener un gran talento para la realización (ya lo sabían quienes venían siguiendo su trayectoria) y dirige con maestría una película angustiosa y muy inquietante. El guión es muy correcto... y aunque bebe de muchas fuentes, uno tiene que asumir que no hay nada nuevo bajo el sol desde tiempos de Aristófanes. La trama engancha, moviéndose entre el thriller y el terror, y al final nos sorprende como ya hicieran Los Otros o El Sexto Sentido (entre muchas otras, claro).

Sobresale, para mi gusto, la interpretación de Belén Rueda. Tanto que ensombrece la correcta interpretación de Fernando Cayo y del resto de secundarios. Rueda convence en la desesperada búsqueda de su hijo y el espectador sufre a su ritmo. Añadan a todo esto una fotografía excelente, muy adecuada al tono de la película, y tendrán una de las películas de terror más interesantes de los últimos años. Se confirma que dominamos el género.

24 de julio de 2007

Shrek Tercero

Sigue la caída libre del pobre ogro. Hubo un Shrek irreverente, tosco y sarcástico del que sólo quedan sombras. Hubo un burro tontorrón, pesado y graciosete del que apenas queda rastro, y algo parecido se podría decir de Fiona (que nunca tuvo demasiado chiste, todo sea dicho) e incluso del gato con botas, que se consolida como amigo inseparable de nuestro monstruoso amigo.

Con Shrek Tercero se pierde definitivamente la magia de este cuento, que debería darse ya por finalizado. Los guionistas estiran y estiran, probablemente a petición de los que huelen y manejan el dinero, pero ya no saben hacia dónde ir. Se agotan los recursos y los personajes son cada vez más blandos, menos sorprendentes, más... aburridos. Además, esta vez no hay personajes nuevos... al menos ninguno que destaque, que aporte algo nuevo. La historia, por otra parte, es relativamente entretenida, pero muy enfocada a un público infantil. Se acabaron las gamberradas y alguna que otra salida de tono. Todo es políticamente correcto, ningún animal sufrió daños mientras se rodaba esta película y bla bla bla. En fin, que al público adulto le puede entretener la trama, pero eso nunca ha sido la gran baza de Shrek. Lo genuino, lo auténtico de este cuento de ogros, era el gag absurdo, el disparate, la situación rocambolesca. Todo eso, a mi parecer, se empezó a perder en la segunda entrega, y muere finalmente en la tercera.

En fin, para mi gusto es la peor de las tres partes con diferencia. Un filme flojo, recomendable sólo para niños y adultos aburridos (era mi caso). De todos modos, sino tiene nada que hacer, si su pareja o sus hijos se empeñan, véala. No aburre, y eso ya es algo. Lástima que el cine se haya puesto a 7€. Si la hubiera visto en DVD quizá no me habría disgustado.

17 de julio de 2007

La heredera

Ambientada en la Nueva York de mediados del siglo XVIII, La heredera nos mete de lleno en las entrañas de la alta sociedad norteamericana de la época. Catherine Sloper (interpretada por Olivia de Havilland, que recibiría un Oscar por este papel) es hija de un rico doctor secretamente atormentado por la falta de simpatía, gracia y belleza de su única heredera, a quien constantemente recuerda las virtudes de su fallecida madre. No obstante, la ingenuidad y candidez de Catherine la mantienen en un aura de felicidad que sólo se ve amenazada por las exigencias de una clase social totalmente encorsetada. Su vida fluye sin grandes ajetreos hasta que en una de las múltiples fiestas a las que se ve obligada a asistir conoce a Morris, un joven galán que en seguida se muestra enloquecido por ella. Después de un breve cortejo, Catherine cae definitivamente rendida a sus pies y ambos deciden casarse. Sin embargo, el origen humilde de Morris y las sospechas de su padre, que desde el principio ve en él a un cazador de herencias, hacen que todo se complique y que la vida de Catherine cambie para siempre.

La heredera, basada en la novela homónima de Henry James, es sin duda una de las obras cumbres de William Wyler y del cine de los 40. Galardonada con 4 Oscar (actriz, dirección artística, vestuario y banda sonora) y otras 3 nominaciones (director, película y actor secundario) es en mi opinión una de las películas que ha retratado con mayor brillantez la evolución de un personaje (en este caso el de Catherine). De ingenua, cándida e insegura criatura, la heredera se convierte en un ser cruel, frío y recio sin que nadie ni nada pueda evitarlo. El fracaso amoroso, la decepción, el haberse sentido despreciada por su propio padre y otra serie de circunstancias acaban convirtiéndola gradualmente en una persona que nada tiene que ver con la que fue. Pocas veces un personaje protagonista sufre esta evolución, desde lo dulce hasta lo agrio, desde lo mejor del ser humano hasta su lado más oscuro. Y pocas veces un espectador puede sentir tantas emociones diferentes al observarle: lástima, simpatía, odio... Pero no sólo el personaje de Catherine brilla. Aunque más planos, los personajes del Dr. Austin (su padre) y Morris son otros dos grandes baluartes para este drama. Por una parte, el odio comedido que muestra el Dr. Austin por su hija, siempre incómodo en su presencia, avergonzado de su forma de ser y anclado al recuerdo de su esposa, y por otra el misterioso comportamiento del joven Morris, que tan pronto parece Romeo como un ladrón de guante blanco, hacen que en todo momento se mantenga la tensión y que uno sufra por el posible desenlace de cada encuentro a dos o tres bandas.

En definitiva, intenso drama que huye de los convencionalismos y que ofrece una visión diferente sobre el romanticismo. Gran duelo de mundos enfrentados, de valores e intereses abiertamente opuestos.

4 de julio de 2007

Café solo o con ellas

Al entrar al cine sólo cabe una pregunta: ¿será tan mala como parece? Y al salir sólo una respuesta: pudo ser peor. ¡Ojo! Esto no quiere decir, ni mucho menos, que sea buena. Ni siquiera es mediocre. Pero se queda en malilla, torpona, facilona, simple, vacía y otra serie de adjetivos que nunca son de halago, pero que podrían ser más corrosivos.

Del argumento no hace falta ni hablar. Cuatro treintañeros buscan su lugar en el mundo, y todo gira, lógicamente, en torno a las mujeres. Que si yo quiero casarme, que si a mí me han dejado, que si yo no me como un rosco, que si yo soy un ligón pero no encuentro el amor... en fin, cuatro situaciones más vistas que el tebeo, que se mezclan sin gracia ni arte y que sólo de vez en cuando son capaces de ofrecer alguna situación cómica merecedora de una sonrisa.

Café solo o con ellas será otra de esas películas que en dos días pasan al olvido. Aprovechando la fama de un par de actores de televisión y el tirón del formato "comedia romántica ñoña, pero graciosa, pero no tan graciosa ni tan ñoña" se lanzan al cine con la esperanza de que los cuatro adolescentes aburridos y las cuatro parejas despistadas que pululan por las multisalas se traguen este engendro. Es mala sin reparos, pero no mata de aburrimiento. Si no tienes nada mejor que hacer y alguien te paga la entrada, puede que hasta agradezcas alguna de las cuatro gilipolleces que hacen reír en toda la película. De hecho, si no buscaran descaradamente las situaciones fáciles, supuestamente emotivas o dulces, hasta habría tenido algún interés. Y también habría que cambiar a la mayoría de los actores, de los que sólo salvo al regordete. Y también la banda sonora, con éxitos de los 40 metidos para rellenar o para que te pongas tristón sin venir a cuento. Bueno, pensándolo bien, sobran tantas cosas que habría que hacer otra película para que tuviera interés.